Un chalet clásico en Palihue, completamente transformado. Lo que antes eran espacios oscuros y desconectados, hoy es una casa moderna, luminosa y funcional. Cada ambiente se repensó para disfrutar, con una nueva conexión entre interior y exterior que cambia por completa la forma de vivirla.
Una gran vivienda de los años 70 con detalles únicos, pero que necesitaba una transformación para adaptarse a las nuevas formas de vivir. Integración, ampliación y modernización de una casa que ya tiene su propia personalidad para dejarla aún más hermosa. Ampliamos y modernizamos el quincho y el espacio de homeoffice, incorporando una galería semicubierta y tres grandes ventanales que abren la casa hacia el patio y la pileta
Una casa de más de 70 años, en pleno centro de la ciudad, que guardaba esos detalles que nos enamoran desde el primer momento. Los clientes querían actualizarla con colores monocromáticos y adaptar cada espacio, pero sin perder su esencia. Solo había una condición: ampliar la cocina y el lavadero para que acompañen mejor su día a día.
Techos altos, ladrillos a la vista y rincones con personalidad que hoy lucen renovados sin dejar de contar la historia de la casa.
Una casa ubicada al fondo de un gran lote, con dos habitaciones, cocina, baño y quincho. Pero con ambientes muy chicos.
El cliente buscaba un espacio social amplio, así que se incorporó un nuevo volumen que cumpliera esa función, mientras que los espacios existentes se destinaron a los usos que requerían una escala más íntima.
Nos llamaron para reformar una casa que ya era un sueño .Con un estilo muy marcado —ladrillo visto, molduras, techos de teja y mucho verde— teníamos mucho valor arquitectónico que respetar. Pero la forma de habitarla había quedado atrás: la cocina era chica y estaba separada del living–comedor, no había un espacio semicubierto para disfrutar del exterior y la zona social pedía una modernización.
La propuesta fue ampliar y reorganizar los espacios, respetando su esencia, para que cada ambiente vuelvan a funcionar según la manera en que vivimos hoy.
Los clientes nos presentaros dos casas en un mismo terreno, una al frente, otra al fondo, con espacios fragmentados y poca iluminación. El objetivo fue tranformarlas en una unica viviendacon ambientes amplios y luminosos, que se conectan a un patio central que funciona como el corazon de la casa.
En esta vivienda actualizamos mobiliarios, aberturas, pisos y revestimientos, e incorporamos un nuevo volumen pensado para la vida diaria: un SUM con parrilla, espacio de apoyo y lugar de encuentro.
En esta vivienda la clave estuvo en repensar los usos de cada espacio según la dinámica real de la familia. El living pasó a ser la cocina, el salón de juegos se convirtió en el nuevo living y la escalera se transformó en el eje distribuidor del día a día. Se sumó ademas un espacio pensado para el encuentro social, independiente de la vida cotidiana de la casa. Un lugar equipado para disfrutar de tardes o noches con amigos y familia, que se abre a un patio donde se recupera lo verde y se renueva por completo la pileta.
En esta reforma los clientes no buscaban intervenir demasiado en lo estructural, pero estuvieron abiertos a nuevas propuesta. Se renovó la cocina y el quincho, conectandolo con una nueva galería semicubierta que permite disfrutar del patio y la pileta.
La clienta quería modernizar toda la vivienda, pero sin mover las instalaciones nuevas. Mantuvimos cocina y baño en su lugar, y reorganizamos el resto para lograr una casa más funcional, cómoda y actual.
En este caso los clientes tenían el objetivo de valorizar más la casa en el mercado inmobiliario. Era una casa tradicional con cocina separada del living-comedor, dos habitaciones y un baño. La intervención se realizó en la parte social de la casa, y los cambios más importantes fueron ampliar la cocina hacia un lateral y unir ambientes para conformar living comedor más amplio y vincularlos al patio, logrando así una máxima iluminación y amplitud en el área social.